Se-paren el trigo de la paja

El futuro patrón era agasajado por lo suyos pero, de entre ellos, había un revoloteo de moscones en busca de alguna particularidad inconfesable. Un cargo en ciernes, imbuido de esa primera vanidad transportada en secreto, ya marcaba cierta distancia en el trato, no sé si como antesala de lo que estaba por venir. El poder se demostraba a base de silencio. Las conversaciones eran pocas y cifradas. De esta forma, la ideología mancomunada corría el riesgo de convertirse en mero estandarte personal, excluyente y pasajero. Si el viaje quería ser largo y fructífero, desde luego, convenía un equipaje colmado de integridad y coraje, puesto que el camino se haría al andar, con no poco público pendiente de una actividad que siempre repercute.

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2 respuestas a Se-paren el trigo de la paja

  1. Nuria dice:

    Eso me suena mucho.

  2. Muy descriptiva y acertada observación de la realidad en estos días.

    Un abrazo.

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