Si participas, ganas

 

vota.jpg

La exasperación que con fines partidistas se está intentando trasladar a la sociedad; ni es buena, ni moralmente aconsejable. Una sociedad civil como la nuestra, democrática y modélica, no se merece, pues, este irresponsable envite. Cuando ya han saltado las primeras alarmas, por tanto, creo que estamos a tiempo de encauzar con nuevos aíres la vida política de éste país: unos, desde la responsabilidad del Gobierno, haciendo llegar a la ciudadanía, con la mayor claridad posible, sus recientes logros y sus futuras propuestas; otros, desde la oposición, demostrando una altísima responsabilidad en sus tareas, las cuales pasan por no intentar deslegitimar continuamente el resultado que el pueblo soberano se ha dado en las urnas, así como el respeto de las leyes mismas que el Parlamento aprueba para su posterior acatamiento.

Los extremismos, si se azuzan y excitan desde fuerzas contrapuestas, lo que consiguen es tensar y, como colofón de dramática locura, romper la cuerda. Por tanto, en la medida de lo posible y apelando al razonamiento sensato de cada una de las partes; de cada uno de nosotros, incluso, como agentes indispensables de la sociedad que hacemos y en la que vivimos, es primordial volver al consenso en materias tan delicadas como el terrorismo, así como dedicar mayores esfuerzos al debate constructivo que tenga como fin la plena atención de muchas demandas sociales.

Nuestro país marcha bien económicamente. Recientemente se han aprobado leyes importantes: Dependencia, Igualdad, etcétera, que va a suponer un importantísimo avance para todos, puesto que la propia dinámica de nuestra sociedad así lo venía demandando desde hacía tiempo. Y es cierto que todavía quedan muchas otras cuestiones por resolver, por eso, dentro de muy poco tiempo, los ciudadanos vamos a tener de nuevo la oportunidad de emitir nuestro voto: la acción más libre y sagrada de nuestra democracia; de ahí que la participación tiene que ir forjada en ilusión a la vez que ha de ser constructivamente masiva, sin caer en el desánimo y el hartazgo que algunos quieren inocularnos, porque es precisamente en ese estado de apatía por donde se cuela, de rondón, el estigma del injustificado retroceso. Impliquémonos, pues, cada uno desde sus propias responsabilidades, en la apuesta firme por el Estado de derecho, la paz, la libertad, la lucha contra el terrorismo y la defensa de nuestras Instituciones. La democracia se torna plana si sus ciudadanos se vuelven desafectos, o con mala voluntad, para interesarse por la actividad política que nos debe concernir. De ahí que, conforme a los tiempos que estamos viviendo, es muy importante ejercitar el derecho al voto para que nuestra democracia se vea nutrida de vitalidad y dinamismo; renovada ilusión e inquebrantables utopías. La apatía por la cosa pública es un conservadurismo soez que contraviene y mutila las ideas progresistas. ¡No sesteemos en nuestras pueriles complacencias!.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: