
Carmen es incansable. De un lado para otro; hablando, preguntando y posteando los instantes de cualquier evento en un intento de detener el tiempo para poder saborearlo. Tiene cara de niña, como queriéndonos decir que las personas buenas no fueran a envejecer nunca. Aquí la cogimos en plena actividad blogueril; pillada a traición, esperando me sepa disculpar esta fotografía un tanto de soslayo.































































Marzo 12, 2007 a las 11:53 pm |
Vaya, me has dejado un poco emocionada con este comentario. De lo que estoy más orgullosa es de amigos como tu.